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Caso Florence Cassez :
Blog de Apoyo a Florence
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LA OTRA CARA DE LA INDIGNACIÓN A todo ciudadano honesto indignan los casos de secuestro. Todos nos sentimos vulnerables porque todos somos susceptibles de ser privados ilegalmente de nuestra libertad; niños, adolescentes, hombres y mujeres. ¡Qué gran noticia cuando se captura a uno, dos integrantes o una banda completa de delincuentes!, y se les presenta en toda su crueldad y peligrosidad. Los ciudadanos nos sentimos un poco aliviados, la sociedad respira, al menos el instante que dura la noticia. El pasado 9 de diciembre del 2005, todo México pudo enterarse a través de las dos principales televisoras del país, de la detención "en vivo", de un presunto integrante de la banda de secuestradores "Los Zodiaco", de nombre Israel Vallarta. Junto con él, su acompañante sufrió la misma suerte; la ciudadana francesa Florence Cassez, a quien curiosamente le tocó la parte más mediática del show montado entre "vayamos a saber quienes", ya que ella proclamó su inocencia desde el primer momento. En los días siguientes se habló más de Florence que de la banda en cuestión o del mismo Vallarta, y más que presentar el hecho de la detención de Florence como noticia, se le inculpó directamente. ¿Por qué se le atacó así?¿Por qué pasó de simple acompañante a protagonista de un hecho tan deleznable?¿Porque en realidad es una secuestradora sanguinaria y diabólica, como la han calificado algunos medios nacionales y extranjeros sin ninguna discreción ni ética? Algunos medios, más cautelosos pero más serios también, señalaron el "show" como tal, así como la arbitrariedad y oportunismo con que se actúo en el caso. ¿A quién benefició este show? ¿A quién satisfizo involucrar a los familiares más cercanos de Florence? Si Florence es culpable, serán las autoridades correspondientes --quienes se supone están investigando y buscando pruebas--, quienes determinarán su situación jurídica y civil. Y es que nadie, que no sea la autoridad correspondiente y con todas las pruebas en la mano puede juzgar a priori. Sobre todo en el caso de Florence Cassez, cuya detención se realizó de manera arbitraria y cuyas garantías que por derecho le corresponden, no fueron respetadas en su totalidad. Ateniéndonos al principio de la presunción de inocencia, un juez o un tribunal no deben siquiera suponer la culpabilidad de alguien si ésta no ha sido probada. Tanto el juez como el tribunal tienen que partir del prejuicio de inocencia del acusado. La declaración de los derechos humanos, en su artículo 11, señala: 1. "Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa". Según testimonio de Cassez, la propia Agencia Federal de Investigaciones ya estaba "tras los pasos" de Israel Vallarta, pero no de Florence, a quien además los agentes le aseguraron al momento de detenerlos en la carretera, que ella no tenía nada que ver, que iban tras Vallarta porque lo estaban siguiendo desde tiempo atrás (cinco años al parecer), pero que ella no tenía nada que temer. Sin embargo, los agentes la detuvieron ese mismo día, poco tiempo después. ¿Qué o quién los hizo cambiar de opinión? ¿Por qué decidieron que siempre sí "iban igual contra ella? Además de esto Florence recibió golpes, insultos y presión psicológica, según ella misma lo relata; situaciones que fueron a toda vista innecesarias y deberán ser examinadas bajo la lupa por la ley, como lo establece la carta de los derechos humanos, en donde en su calidad de detenida se le tenían que haber asegurado todas sus garantías individuales. En otra página, lea extractos de los momentos de angustia que ha vivido Florence tras su detención, y que contó a su madre. Momentos que demuestran, aunque en una mínima parte, cómo se han violado sus derechos humanos ya que se le ha presionado física y psicológicamente para declararse por ella misma culpable de un delito que no cometió. A todo ciudadano honesto indignan los casos de secuestro. Todos nos sentimos vulnerables porque todos somos susceptibles de ser privados ilegalmente de nuestra libertad. Pero a todo ciudadano deberían indignar también los casos como el de Florence, en donde manos invisibles mueven los hilos de la percepción ciudadana, manipulan, hacen daño y sólo dan a conocer sólo aquéllo que a sus fines conviene. |
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